E n z o.
Sé lo que pensarás, ¿no pasaron ni dos meses y ya te vuelves a involucrar con otro?
Pues sí, ese primer encuentro me marcó. Por lo que en los siguientes momentos amorosos de mi vida decidí dejarme llevar y no pensar. Capaz así me iba bien, capaz así encontraba lo que buscaba.
Este encuentro fue diferente. Sólo fue un flash.
Estabamos en una fiesta (sí, otra vez) y mis amigos habían invitado a los jugadores del equipo visitante de rugby. Imagínate como actuábamos las chicas, completamente locas por ellos.
En un momento dado de la noche, se me acerca uno de mis mejores amigos y me lo presenta a él, Enzo: dieciseís años, jugador de rugby, vivía a tres horas de mi ciudad. En otras paalabras, algo imposible para una joven de quince años que pesaba más de lo que debería y no había tenido una buena experiencia en su primer beso.
Al principio pensé que se trataba de un juego entre ellos y yo era un elemento más, pero con el paso de las canciones, la charla y el alcohol, terminamos sentados perdiendonos en el otro. Exacto, fue algo de una vez.
Con lo que no contaba era que él me buscará por las redes sociales y nos convirtieramos de conocidos a amigos en tan poco tiempo. Nos entendiamos, de verdad, pero ninguno de los dos nos encontrabamos en la necesidad de una relacion. Además, a distancia es casi imposible.
Por unos meses tuvimos una relacion de amigos genial, pero como el tiempo lo demanda, nos fuimos separando. Hoy en dia solo se que pudo finalizar los estudios en la secundaria y comenzar su carrera hacia la medicina. De verdad, le deseo lo mejor, se lo merece.
En fin, fue una de los pocos encuentros que tuvieron un desenlace agradable, por lo menos para mí.
A.

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