viernes, 19 de agosto de 2016

2 . 0 1 4, A g o s t o

L u c a s.

2.014, comienzo de mi último año de escuela, inicio de una nueva etapa.

Ya me había resignado a la búsqueda ridícula que mi yo más joven había iniciado, disfrutaba los momentos con mis amigos/as y familia, los pocos que no sabía que me quedaban.

No sé como será en otros lados, pero entre mis amigos habíamos organizados un viaje de curso. Algo que planeamos desde marzo. Deseábamos con ansias que llegara el mes de julio para irnos.

Al llegar a destino, aprovechamos los ochos dias de fiestas que nos planearon. Salíamos, bailábamos y reíamos a más no poder. Fue el mejor viaje que hice en mi vida.

Y como otro cliché más, encontré un chico en ese tiempo allá. Se llama Lucas, no vivía en mi ciudad (ni remotamente cerca) y eso parecía ser algo positivo, por lo menos por el momento.

En una de esas noches de fiestas, él se acercó a pedir un baile, una canción que llevo a todas las otras de la noche. Fue el inició de algo que no tenía planeado. Pero como dicen por ahí, solo disfruta el momento.

Después de unos besos, era hora de volver cada uno a su hotel, así que intercambiamos números y prometió estar en contacto. Cosa que cumplió.

Por el resto del viaje, coincidimos solo dos veces más, pero ello no evitó que creáramos un lazo que duro un año aproximadamente.

Me enteré que empezó una relación con una chica de su ciudad, hasta el día de hoy estaban juntos. Algo admirable para tan sólo dos jóvenes.

Me hubiera gustado ser ella, tener una historia así, estable y duradera.

A.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario